lo es toda su vida
un loco verdadero
lo es antes y después.
Prometes locura
escribes poesía
prometo poesía
escribo locura.
¿Dónde está la línea
que divide
la poesía de la locura
la locura de la pasión
la pasión del éxtasis
el éxtasis de la muerte
la muerte de la vida?
¿Dónde queda la locura
en este mundo de cuerdos?
¿Y la poesía?
¿Dónde en este mundo de prosa?
Si quiero volar
es porque estoy viva,
pero entonces, estoy loca.
Si camino con los pies de plomo
me mantengo a salvo,
pero entonces, estoy muerta.
Por eso de pronto me quedo en la orilla,
y siento inminente la muerte a la espalda,
me inclino hacia el viento al sentir de su tacto
y aparece entonces frente a mí
con su disfraz de miedo.
Retrocedo,
siento una caricia fría
dubitativa, furtiva.
Siento que me salvo
y me dura el alivio apenas instantes.
Vuelven las premoniciones,
augurios de paces que oprimen,
terror que enmascara su rostro
de meseta triste, árida, plana.
Barbecho aplanado, quemado,
sin accidentes ni precipicios que aturden.
Y vuelve el miedo.
Tiene mil caras el miedo
proviene de mil direcciones,
anuncia tormentas,
interminables vaivenes
de vidas andadas
de muerte anunciada.
Prolegómeno de la locura,
o de la pasión
o de la muerte
o de la vida
o del éxtasis...
o viceversa.
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