miércoles, 31 de marzo de 2010

Nocturna primavera

Anoche vi un hada.
Volaba a toda prisa
de una gran flor al piso
del piso a la gran flor.

Todo era como un sueño:
yo volaba al compás de las aguas
de un río sin corriente
y la luna nadaba en silencio
sobre el lecho de espejo
a mi lado
y el hada impertinente
con su aletear de estrella que se apaga
me hacía sonreír
a media noche.

Un hada pequeñita
apenas vi su sombra
pero revoloteaba
con alegría de niña
de un pétalo granate
al la humedad del pasto
vuelto luz terciopelo.

Yo ya no creo en las hadas
¡por supuesto!
pero ésta era tan real
y tan tangible
tan crecana a mi anhelo
que la dejé volar
y la dejé anidar
en la corola aún cerrada y taciturna
de mi flor de jardín
en pleno hechizo.

martes, 16 de marzo de 2010

No sabes de prudencia

A ver.
Pongamos orden
corazón.
¿Qué te sucede?
¿Cómo te avientas
sin pudor
a la locura?
¿Cómo reinventas
esas ganas
de sentirte vivo?
¿No estás acaso
demasiado herido?
A veces me pregunto
si lo inventas todo.
Si son sólo espejismos
que vienen del anhelo
estas cosas que sientes
casi sin proponerlo.
Podrías muy bien huir,
ponerte a salvo.
Podríamos sacudirnos
el arrobo
y mantener la calma
de estar solos,
en vez de entrar de lleno
y sin decoro
en este torbellino
de deseos.
Pero no.
Tus latidos no saben
de prudencia.
Cabalgan desbocados,
sin memoria,
como si fuera nuevo 
algún camino,
como si no supiera,
como si no intuyera,
como si no fuera destino
caerse una vez más,
y así hasta el infinito,
en el abismo inevitable
de errar 
mientras amamos.

jueves, 11 de marzo de 2010

Te extraño

Hoy los minutos se van sigilosos
sabe el mundo que van solitarios
no van a encontrarte
pero igual dan pasitos en pausa
que dicen en esa voz queda del aire:
te extraño.

domingo, 7 de marzo de 2010

Un millón de años desovando

Vi un millón de años desovando
y tú tan lejos.

Lumínica ausencia
que cobija el nacer de una era
nocturno milagro de sombras
corriendo al origen de estruendo
Pequeños guardianes de historia
en carrera de cuatro pinceles
encuentro de tiempos
de siglos
de infinitos ritos
de ciclos sin tiempo
de alquimia hecha luna 
en la arena silente
Membrana del hilo de plata
del continum ciego que alarga el misterio
sincopada danza de timbal golfino
percusión de diosa
espiral de prehistoria atrapada
en la eterna rueda de vida y de muerte
nido de supervivientes
que niegan al mundo 
su extinción perenne
Milagro mirarte, sentirte, escucharte
milagro verme refractada
através del prisma de mis ojos
que se hicieron agua
al mirar los tuyos
que se hicieron perla
¿Qué lloran tus ojos?
¿Adioses que no se posponen?
¿Cansancio de siglos?
¿Por qué lloro contigo?
¿Cansancio y adioses?
Liberas y en ello das vida
libero y en ello doy vida
a mi vida.

Soltar al mar y al tiempo

A un año que se fue
y a mi tortuga
liberada


Y se fue
con una desesperación
que daba envidia
un ansia de vivir
que contagiaba
con una convicción 
que la acercaba
al estruendoso origen
de la vida.
Y se fue
y con ella partió también
tu nombre
dicho en tono de amor
que abre los puños
que entrega su solaz
al mar y al viento
que deja en libertad
lo que más quiere
que lo suelta sin duda
sabiendo que la libertad
no es eludible
renunciando sin más
confiando a ciegas
en que ella vivirá
y en que es así
como sigue caminando
el tiempo.