Para ti que tienes risa de cántaro,
y pensando en Alis que nunca dejó de reír a carcajadas.
Hartémonos de risas que no entonen
De esas que suenan fuerte
Como si fueran llanto
De las que nadie admira
Ni en las fiestas ni en fotos
De las que enchuecan bocas
Y humedecen los ojos
De las que no seducen
Con encanto hechicero
Sino que nos perturban
La apriencia perfecta
Dejando resonancias
De sinfónico estruendo
Porque son risas raras
Extintas casi todas
Estas risas verídicas y francas
Valiente, guturales
Tan llenas de vocales y de dientes.
Nos suenan conocidas esas risas
Parecen dolorosas, sí
Pero no es eso
Parecen un orgásmico
Bosque de ecos, sí
Pero no es eso.
Lo que tienen las risas
Sin antifaz ni velo
Las que no asoman nunca
Si no están bien plantadas
Esas que no se imprimen
En revistas ni prensa
Es que son muy extrañas
En este mundo triste
Tan lleno de vacío…
Y es que… ¡eso es, Cariño!
La risa que tú tienes
Ésta que me contagias
Con cascadas de soles
Es una risa plena
Robusta, rozagante
Que deja rastro intenso
De cerezo añejado
De barrica hasta el tope
De sino desbordante
De alegría frondosa
Y repleta de vida
Que jamás suena hueca.