Cómo te explico
pequeña mía
que ese dolor
que perfora tu alma
no se va nunca.
Cómo enjugo el dolor
que emana de tus ojos
translúcido y opaco.
Cómo consuelo tu corazón
tan inocente
cuando el vacío esta ahí
palpable y crudo.
Cómo, mi niña.
Cómo te abrazo y te digo
"Tranquila"
si yo misma siento el yugo
de la ausencia.
Cómo te acojo en mis brazos
mi vida
si mis brazos como tú
anhelan vencer sin piedad
a la muerte.
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