martes, 20 de enero de 2009

Yo tuve un sueño

Celebrando la esperanza del 44 y otros Luther Kings multicolores

La esperanza hace llorar
desarma al miedo
y a la vergonzosa pérdida
de la inocencia humana.
Toca notas imposibles
de armonía perfecta
y echa a volar
las posibilidades
más inverosímiles.  

Creer,
entregarse a confiar
a ser de nuevo niño
a mirar sin asomo de duda
las verdades de otros
como si fueran los pilares
incuestionables
de los cuentos.
No agarrrse de nada
dejarse caer en el vacío
y darse cuenta
que ahí está inequívoco
el futuro
con todas sus dimensiones
en la mágica punta
de nuestros dedos
y de nuestras convicciones.

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