Necesito invocar a la montaña,
a la fuerza interior
y a la de los temblores.
Necesito invocar al mar,
a la fuerza de sus huracanes,
llenarme por dentro y desde ahí
de la energía que mueve a los planetas
Necesito invocarte, fuerza,
para no olvidarte,
para que no se debiliten mis anhelos
ni mi convicción,
ni mi reloj de arena que cuenta el tiempo
hacia ti, morada mía.
Necesito invocar un sueño posible
que desentierre el miedo
escondido en mi desde hace vidas;
que llene el vacío,
que le de sentido a la renuncia,
a tomar el camino escarpado,
y a seguir cuesta arriba
por cuenta propia.
Necesito invocarte, mujer.
Invocar a la que he sido,
a la que soy,
y a la que nunca he sido.
Recordarnos a todas:
a aquellas que me precedieron,
y al linaje del que seré parte y origen,
a aquella niña asustada que sobrevivió,
a aquella más aguerrida que rompió cadenas,
a la que cuenta con la fuerza de los años vividos,
y con la de su claridad construida poco a poco,
a la que cuenta con la fuerza de su cuerpo
y sobretodo, de su espíritu
que se niega a la resignación.
Neceisto invocarte
para recuperarte,
para encontrar de nuevo tu mirada
cuando miro al espejo,
para encontrar de nuevo tu sonrisa repetida
con cada vuelta elíptica del planeta,
para encontrar de nuevo la sinergia
entre mi vida y la que quiero ser.
2 comentarios:
Esta eres tú, ayer, hoy y mañana.
Muchas mujeres en una, fuerte, clara y matizada.
Muchas mujeres en una, invocandose a si misma, para ser feliz sin dependencia, para recuperar su mirada.
Muchas mujeres en una, asustada y aguerrida, soñadora y libertaria, invocandose a si misma para de nuevo brillar de madrugada.
¡Uy! ¡Qué bien suena! Voy a hacerlo mi mantra personal: esa soy yo...
Gracias...
Un abrazo de "esa".
:-)
Lilyán
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