miércoles, 15 de octubre de 2008

Dejar de ser estatua

¿Cómo haces, amor,
para quedarte inmóvil?
¿Por qué siento que quieres
y decides no hacerlo?
Me miras tan intenso,
tan cerca de mi cara.
Y tu mirada parece estar en un desierto.
Como alejada allá en el horizonte,
como retrocediendo,
como arrancándose,
como llorando y yéndose sin prisa.

¿Por qué no dices nada, amor
por qué no luchas?
Te miro y veo en tus ojos la tristeza.
Te siento cabizbajo
sabiendo que me alejo.
Y sin embargo, callas.
Me dejas que me interne
en caminos ajenos,
buscándote,
extrañándote,
sabiendo que me miras
y no vas a moverte.

Así ha sido por siglos,
tal vez ya fueron vidas…
Te pierdo, te recobro,
te llamo, no te llamo.
Estás si yo lo intento,
y si me canso, partes.
¿Qué es eso? ¿Amor?
¿O un simple ir por la vida
dejando que te lleve?
Decidir que me amas
- o que no me amas,
para el caso es lo mismo-
¿no está en tu repertorio?

Tal vez muy dentro tuyo
renuncias y te salvas.
¿Soy maldición que enreda?
¿Mal hábito adictivo?
¿Veinte años de accidente?
¿Atadura malsana?
¿Costilla prescindible?

No sé, pero me duele
ver tus manos inermes.
Saber que no vendrán
a buscar a las mías.
Que da igual si me quedo,
si me voy, si te dejo.
Que al fin no era tan bueno,
ya te acostumbrarás, sereno.

Pálpitar sincopado,
sin armónico alado.
Un anular desnudo,
un cuerpo vuelto arena,
tormenta silenciada,
una espera sin rumbo,
indecisión que marca
un péndulo perpetuo.

Eres vaivén de miedos,
de iracundos recuerdos.
Amor bien amaestrado
para que no se escape.
Que se da, sí, a raudales,
en cuadrícula grande,
sin arrojo ni estruendo,
sin descontrol ni riesgo.

No te angusties cariño,
En ti no enciendo fuego.
Sigue andando el camino,
esta vez no me opongo,
ni te obligo a mirarme.

Mi llama sigue ardiendo,
Mi corazón, latiendo.
Siento que burbujea
la vida en cada poro.
No soy pausa, soy ritmo.
Soy cascada, no lago.
Ni llovizna ni brisa,
Sí huracán, venus roja.

Sé que pido la luna
y atrapar a las olas,
pero también la otorgo
te columpio con ella,
juego a ser mar contigo
cuando salta la espuma.

No quiero ser estatua,
ni estanque que no fluye,
no soy alma esteparia
ni espíritu que calla.

Pero descansa amor
que ya nada te pido.
Es hora de partir,
te llevas tus silencios,
tu mirada que habla
y tu boca que calla.
Tu corazón que late
y tu miedo que salva.

Ya no miro hacia atrás,
ya no me vuelvo sal.
Quiero extender las alas,
quiero volar al mar.

No hay comentarios: