El hilo plateado y brillante
y el mundo de historias redondo,
tan rojo, tan vivo,
se elevan danzando
en el aire eterno.
Se alejan serenos y libres,
dejando, no obstante,
atada a mi destino
su presencia amable.
Distingo aún el fino estambre
que vincula -no nos ata.
Que permite continuar tejiendo
puntadas de vida,
mantas protectoras.
Belleza brocada de amor,
de cuidados que anudan las risas
de un legado de ojos,
de manos pequeñas
que nos multiplican.
Esos sueños nuevos
atados con besos de todos colores,
vuelan abrazados al hilo del globo,
a esa historia en rojo
que les dio la vida,
que muestra el camino,
que las marca un paso,
que les presta el vuelo.
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