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jueves, 9 de octubre de 2008

Locura la vida, locura la muerte

Un poeta verdadero
lo es toda su vida
un loco verdadero
lo es antes y después.

Prometes locura
escribes poesía
prometo poesía
escribo locura.

¿Dónde está la línea
que divide
la poesía de la locura
la locura de la pasión
la pasión del éxtasis
el éxtasis de la muerte
la muerte de la vida?

¿Dónde queda la locura
en este mundo de cuerdos?

¿Y la poesía?
¿Dónde en este mundo de prosa?

Si quiero volar
es porque estoy viva,
pero entonces, estoy loca.
Si camino con los pies de plomo
me mantengo a salvo,
pero entonces, estoy muerta.

Por eso de pronto me quedo en la orilla,
y siento inminente la muerte a la espalda,
me inclino hacia el viento al sentir de su tacto
y aparece entonces frente a mí
con su disfraz de miedo.

Retrocedo,
siento una caricia fría
dubitativa, furtiva.
Siento que me salvo
y me dura el alivio apenas instantes.
Vuelven las premoniciones,
augurios de paces que oprimen,
terror que enmascara su rostro
de meseta triste, árida, plana.
Barbecho aplanado, quemado,
sin accidentes ni precipicios que aturden.
Y vuelve el miedo.

Tiene mil caras el miedo
proviene de mil direcciones,
anuncia tormentas,
interminables vaivenes
de vidas andadas
de muerte anunciada.
Prolegómeno de la locura,
o de la pasión
o de la muerte
o de la vida
o del éxtasis...
o viceversa.



miércoles, 27 de agosto de 2008

Guiño

Perfume imperceptible que todo lo permea,
así es esta aventura de sentir que te amo.
Amanece y ya quiero sentir esa caricia,
la del sol, la del viento y la de mi pensamiento.

Horizonte magnífico que me llena los ojos,
así es esta locura de querer abarcarte.
Parece inalcanzable esa línea perfecta
de metas tan lejanas que me rozan los dedos.

Agua infinita y calma de azul suave y profundo,
que mueve poderosa en vaivenes al mundo.
Así es el sentimiento de hacer real el deseo
de vivirte a mi modo, y saberte tan mía.

Guiño de ojos traviesos que de mirar no cesan,
que arrebatan suspiros de renovados bríos.
Así es entrar contigo al goce, a la inocencia,
de creer en los sueños que de tanto invocar
se vuelven realidades a las que hay que jugar.