Te amo hasta que amanezca
ni una gota de sol más tarde
porque después viene el orto
y el ruido de la vida y tus andares.
Así te amo yo, sólo de noche
cuando el silencio invade tu mirada
cuando el dolor de errar queda exlcuído
y te espera entre sábanas lejanas.
A menos que con tus manos echas cuna
atrapes el rayo que inaugura el día
y alargues con tu fuerza de arcanos y mesías
la noche que obscurece tu constante huída.
En ese caso
te amaré durante el día.
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