viernes, 20 de marzo de 2009

Canon de abismos

"El universo no es nada y en toda esa ausencia hay

un átomo triste en que cabe la sangre"

de Vorágine, de Fausto Vonbonek

Todo regresa a su cauce

incluso la concha moteada

retorna a su lecho de arena

Cada pedazo de viento

reencuentra el cubículo propio

es sólo el vidrio soplado en mi pecho

el que queda sin nido al ocaso

sólo los ríos de nostalgia que porto

recorren caminos sin fin en mi cielo

sólo el abismo que habito

parece extenderse hasta el filo del tiempo

sólo en mi boca tu vino

no puede jamás desbordar una copa

sólo tu cuerpo en el mío

se convierte en un canon de amor

que no vuelve jamás a su punto de inicio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hermosa poesía, tienes razón. Las aguas mansas te cubren y mesen suaves, luego las aguas bravas te bañan, te hacen dar giros frenéticos sobre las vías y luego se apaciguan nuevamente. Todo vuelve a su cause y te sumerge.