"El universo no es nada y en toda esa ausencia hay
un átomo triste en que cabe la sangre"
de Vorágine, de Fausto Vonbonek
Todo regresa a su cauce
incluso la concha moteada
retorna a su lecho de arena
Cada pedazo de viento
reencuentra el cubículo propio
es sólo el vidrio soplado en mi pecho
el que queda sin nido al ocaso
sólo los ríos de nostalgia que porto
recorren caminos sin fin en mi cielo
sólo el abismo que habito
parece extenderse hasta el filo del tiempo
sólo en mi boca tu vino
no puede jamás desbordar una copa
sólo tu cuerpo en el mío
se convierte en un canon de amor
que no vuelve jamás a su punto de inicio.
1 comentario:
Hermosa poesía, tienes razón. Las aguas mansas te cubren y mesen suaves, luego las aguas bravas te bañan, te hacen dar giros frenéticos sobre las vías y luego se apaciguan nuevamente. Todo vuelve a su cause y te sumerge.
Publicar un comentario