martes, 13 de enero de 2009
Lloviendo primaveras
con el cielo hecho sol y sin fronteras
ya mi luna partió hacia tu hoguera
mi marea hecha un bosque de palmeras
hizo un trueque de alquimias y de magia
dejó todas sus alas de sirena
y las cambio por lo flexible de sus troncos
y de sus hojas que ondulan cual banderas.
Luna tímida
Era ésta una luna tímida
que ignoraba su belleza
y se asomaba curiosa
por entre la gasa blanca
de su camisón de nubes.
Quería mirarse en el espejo azul
del mar nocturno,
pero su velo se lo impedía.
Era ésta una luna hermosa
con un brillo de plata
que le pertenecía.
Pero ella lo ignoraba.
Esta luna de argento
creía que su destello
venía del sol, ¡su sol!
¡Qué ignorante luna!
De haber sabido esta noche
esta verdad absoluta
su rostro de perla perfecto
habría alumbrado su espejo
y deslumbrado a su sol.
Asimetrías
No es inherente al cielo ni a las constelaciones.
¿Cuándo ha brillado el cénit con igual intensidad en los dos lados del mundo?
¿Cuándo se ha visto un gran pico nevado sin perfil escarpado?
El follaje del sauce que llora cae en mil mechones que no buscan nunca equidistancias.
El horizonte que delínea hoy mi mirada tiene el sorprendente toque humano de la arquitectura.
¿Cuándo ha sido el homo sapiens un ser equilibrado?
La vida es perfecta, inequívoca e impredecible. Y nunca viene en pares, sino de una en una.
La boca de mi hijo que yo miro embelesada es dispareja.
Y qué hay de esa mirada de asimetría perfecta que yo amo.
La asimetría es belleza que nos quita el aliento en anacruz intervalo.
Mirada errante
La luna no es substancia que se ate
ni el mar puede asirse a las estrellas,
como esa mirada de perfecta asimetría
que no tiene lastres ni amarras que la fijen.
Vuela inmensa descubriendo mundos
en cada partícula de polvo.
Explora en franca huída de la monotonía
dimensiones invisibles que recobra e ilumina con palabras del color de los caminos que recorre.
Y al final, esa mirada indómita, incansable
hace una pausa en la luna que le observa.
Ella tiembla al sentir la otra mirada y caen del cielo dos planetas luminosos
que se anclan con estruendo en el mar de aquellos ojos que la sueñan.
viernes, 9 de enero de 2009
Espejo del tiempo
jueves, 8 de enero de 2009
Qué lejos
Qué lejos está el mar de las plantas de mis pies
que ansían su espuma errante.
Qué lejos ése, su silencio acuoso,
que arrulla caracolas y arena de cristales.
Qué lejos ese azul, ese añil de mil calpas de edad
que me mira en su marcha al fin del mundo.
Qué lejos el vaivén, incesante agua de sal
que da vida a la vida, que da muerte a la muerte.
Qué lejos esa orilla de poniente incandescente,
qué lejos su crepuscular pincel de nubes transmigrantes.
Qué lejos su negrura de noche sin estrellas,
su abismo obscuro y rugiente
de perpetuo segundero que no calla.
Qué lejos está el mar, y mi marada lo alcanza.