Once de la noche y qué más da
mi reloj me es indiferente
para mí es hora de pensarte
de soñar contigo y de tenerte
once de la noche y un minuto
pasa como un tren sin mucha prisa
este tiempo estólido y silente.
Ya dieron ahora once y cuarto
y mi vida sigue estando en pausa
esperando el sol que trae tu risa
allanando el tiempo para amarte.
Ahora son sin más las once y media
yace ya mi sol de media noche
se ha ido a dormir con mis anhelos
de abrazarte inmensa y llanamente.
Un poquito más y dan las doce
y ya no hay manera de ignorarlo
no vendrás a mi en esta noche
en que el tiempo pasa sin traerte
en que estoy aquí sin tu presencia
en que son las doce sin tus besos.
domingo, 26 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
A menudo la espera es una bomba de tiempo del sinsentido, porque bien de cierto se sabe que los anhelos no son más que eso si uno no da con la forma de ir más allá y transgredir el microcosmos de lo predecible.
Es momento tal vez de parar la espera para comenzar con la activa revolución de los sinsentidos y los sentidos reprimidos.
Saludos.
Publicar un comentario