Para mi, esperando despertar mi yo más sabio, que seguro anda por ahí perdido en mi interior.
Acompáñame con las alas abiertas
pero sin aleteo
tan sólo planeando en el vacío
que sea tu risa el camino que yo sigo
que sea el silencio en el pecho el horizonte.
Acompáñame con el corazón abierto
pero sin armadura
latiendo confiado y vulnerable
que sea la dicha mi guía
que sea la inocencia la elección tomada.
Acompáñame con la mirada limpia
pero sin desconfianza
tan solo creyendo sin reservas
que sea el amor en ti la garantía
que sea el hecho de existir lo que nos de sentido.
lunes, 4 de mayo de 2009
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1 comentario:
Alejados de nosotros a menudo pedimos la salvación a otros, cuando de bien a bien sabemos que vinimos solos, y el mejor santo al que le podemos prender veladoras, es a nosotros mismos.
Así pues, espero que su linda plegaria sea escuchada por esa otra que habita dentro de usted.
Saludos
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