jueves, 13 de noviembre de 2008

Promesa

Me prometiste un beso por la noche,
cerré los ojos con tu nombre en el oído,
me abandoné por completo al mar del sueño,
floté sin oponerme a sus corrientes,
sentí el latido de su caminar sin pausa,
miré gaviotas, mantarrayas, caracolas.
Alcé los brazos y elevé el vuelo sin miedo,
volé en la brisa, en el viento que va al norte,
y en las alas de otras aves que migraban.
Volví después los pies desnudos a la arena,
corrí con fuerza sin saber a dónde iba,
sentí el alegre aliento del mar en mi cabello.
Cerré los ojos otra vez y estaba sola.
En la penumbra de mi cama tibia entonces,
un tenue aroma de arándano y te verde
rozó mis labios y me abrió los ojos.
Por mi ventana un cielo azul,
en mi sonrisa tu beso como un sol.

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