miércoles, 12 de noviembre de 2008

Caminar sobre la nada

Caminar sobre la nada
es como volar
si tienes alas.
Ser un corazón que late
y que confía,
que se entrega al vacío,
al instante,
sin preguntas.
Dejar que los cansados pies
suelten el ínfimo camino
de la cuerda floja.

Caminar sobre la nada
requiere valor.
Pero sólo en un inicio.
Después conlleva al placer
de una sonrisa perenne,
de un savoir vivre constante,
de un camino que se expande
de pasos como horizontes.

Caminar sobre la nada
desafíar a la muerte
a la vida resignada,
renunciar al pasado
que nos ata impiadoso,
deshacernos del hábito
ingenuo y todo inútil
de querer atrapar lo que viene.
Sólo ser, estar, sentir...
vivir.

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