Universo de luz
misterioso, insondable,
al que miro asombrada
cada día, cada noche.
Allí encontré tu boca
hecha letras hermosas.
También hallé tus ojos,
metáfora de dioses.
Y tu corazón con alas,
que voló hasta mi alma.
Bendito firmamento,
de geometrías concretas,
que trajo a mis oídos
música de filigrana
enmarcando poesía,
pensamientos, ideas,
caricias y amores
sin un destinatario
que de pronto encontraron
un nido en qué posarse,
un predicado propio
al fondo del espejo,
una diástole ansiada,
para el desasosiego,
un trinar de campanas
para el hastío del mundo,
una luz de pixeles
hecha amor y promesa.
martes, 11 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario