Porque palabra es mundo
y no lo es lo inombrado
que se diluye en polvo
en la herrumbre del miedo
vuelto sirio y silencio,
¿de qué le sirve al mundo
el amor inconfeso,
los suspiros velados,
las caricias pensadas
las miradas furtivas?
Con tantas alabanzas
a batallas y guerras
el deseo de hacer tuya
la suavidad del otro
la poesía de los cuerpos
la erupción de las pieles,
no es sólo lo propicio
sino lo necesario...
lunes, 7 de junio de 2010
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