cada uno de sus versos,
no con esas manos tuyas
que inventaban caminos
en mi cuerpo cada día,
sino con esa mirada
embelesada de poemas
y con esa voz
que es risa casi siempre,
salvo cuando lees poesía
y se te vuelve lamento.
Puedo verlo:
Con tus manos que sostienen ese libro
vas bordando un brocado de caricias
que recorres con las yemas de tus dedos,
con la chispa de tus ojos como fuego.
La estremece tu sonrisa en cada letra
tu nostalgia de llovizna en sus palabras
tus narvales navegando sus metáforas.
Ella también te enloquece
y lo sabe.
1 comentario:
Me encanto... Saludos
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