Escúchalo en mi voz
Estoy en el limbo de ti, Forastero.
A lo lejos, sólo el eco de tus ojos
Desde el cielo tus caricias que no alcanzan
A mis pies un empedrado que no acaba
Soy el aire que te abraza
Soy el fuego que te quema la asimétrica mirada
Soy planeta, soy tormenta, soy vacío que desaloja
Los cristales de tu sienes
Ven, no te vayas
No pases de largo por este bosque sin tiempo
No cruces mis caminos como ráfaga de sueño
No desenredes, río abajo, esas manos
Que entretejen sin catarsis mi cabello
No habites a solas la distancia
No te vuelvas del éxodo caminante sin huella
No dejes sin alma este limbo de ti.
miércoles, 17 de junio de 2009
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