con esa belleza tan inalcanzable.
Qué sintonía de diosas
emerge en silencio de tu omnipresencia.
Qué suena hueco en mi pecho
cuando en todo el firmameno no te encuentro,
cuando sé que estás pero no puedo mirarte,
cuando el sol que te ilumina
no llega hasta mis ojos,
cuando tu luz no me toca la piel
cuando tu color de estepa se me escapa
cuando tu guiño no existe
cuando tu sonrisa evade
cuando te vas, como siempre,
para volver más tarde
y sonreirme.
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