¿Cuánto es necesario amarte
para que el viento
detenga su furia,
para que las mareas
ignoren a la luna llena,
para que se deslave
el crepúsculo iracundo,
para hacer mío
el desierto que florece
en el invierno?
Si te sigo amando así,
¡se va a acabar el mundo!
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