Encierras tu firma en un libro de fojas
le dan carpetazo, ademán infinito,
como si atraparla entre muchos renglones
guardara la risa en la piel y en el tiempo.
Pero ahí se mantiene entre polvo de historias,
hasta que, montado en tu propio destino,
llevas todo el sueño al abismo hecho herrumbre.
Entonces regresas, extinta sonrisa,
pides te devuelvan, en cualquier estado,
sueños, voluntad y vieja tinta china...
La encuentran en un laberinto extraviada
en medio de un millón de firmas sometidas
expertos en archivo y en rutina
deshacen con un gesto la esperanza
te vas
y ya lo sabes
tu firma ya no es irrompible
se volvió cadena
de papel y olvido.
miércoles, 28 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario