viernes, 17 de mayo de 2013

Crisis de pánico

Esta noche dormí con la ventana abierta a la tormenta
Quería mirarla sin miedo y sentir la fuerza de su vientre.
Se iluminaron los cielos con ese estruendo sinfónico que me estremece;
los árboles danzaron a su ritmo, tan llenos de vida que cambiaba de forma su silueta.
Sopló el viento hasta llenarse mi casa de lamentos,
y me sentí chiquita, vulnerable, valiente, emocionada.
Salpicó la corriente de ese río rebelde, sin cauce definido, este rostro sereno que con ojos abiertos la enfrentaba.
Y me llenó de paz, serenamente, esa fuerza brutal que amainó poco a poco hasta volver susurro su lamento.
Me arrulló los miedos, me acurrucó en sus brazos de araucaria en catarsis transformándose en cuna.
Luego, fresca y sigilosa, para no hacerme ruido, como mansa llovizna me acarició la frente, me sosegó el insomnio y se quedó dormida junto a mi, con la ventana abierta a una noche de grillos y de tierra mojada.



1 comentario:

Andrés Díaz Castro(Andestdi) dijo...

Amiga, plástica imagen de la tormenta nocturna, que me trae la imagen de entrañables pánicos en noches de tormenta en mi tierra natal (Cuba). Eficaz y bello texto, gracias por compartirlo. Un fuerte abrazo a ti y tus niños.