lunes, 10 de mayo de 2010

Ir y venir

Observo minutos enteros
el paisaje claro frente a mi.
Quisiera mirarlo en reflejo
en tus ojos fríos de tanto evitarme..
Desvías la mirada y tmbién desvías
con toda conciencia tus pasos serenos
lejos de todas las huellas que voy a dejar.
Mantienes un hilo de frágil materia
atado sin nudos a mi caminar.
Estás a la vista
y también orbitas a una distancia
que te pone a salvo de mi -o de ti-
Te veo y sonrío.
Me alejo también
pero luego tú sonríes de nuevo
y sin previsiones te dejo encallar.

2 comentarios:

Andrés Díaz Castro(Andestdi) dijo...

¿Es una danza de seducción? Sí, lo creo, hermosa, con un encanto irresistible. Destila amor este poema, amor en su fase mágica, en su instante de génesis, en el que se siente el vértigo ante el abismo, al tiempo que deseamos arrojarnos a él. Me gusta mucho Lilyán. Creo que estás enamorada y eso es bello. Un abrazo.

Lilyán de la Vega dijo...

Hola Andrés,
Qué gusto verte por aquí, siempre me alegra tu visita! Eres perceptivo... sí, es un poema que escribí justo en ese estado que describes, el génesis del amor. Mi mood favorito para escribir poesía...
Y es que, qué maravillosos son los principios, ¿no es cierto? Alguna vez, compartiendo con alguien muy querido, llegamos a la conclusión de que el secreto para que dure el amor es justo ese: mantenerse borracho de principios!

un abrazo, Andrés, y mi cariño desde este continente!