Hasta la madre de ti
de tenerte pegada a la piel
y al destino
de no alejarme jamás
de seguir a tu alcance
de no exprimirte completa
de marinarte en el alma
de armarme yo sola jaulas
que me atrapan a tu lado.
Ya estoy cansada de ti
de nombrarte en la mirada
y en el rostro tan opaco
que expulsa cada sonrisa.
Exíliate de mi vida
lárgate sin vuelta de hoja
ya no te quiero a mi lado
vete y no vuelvas la vista
de ti, tristeza, estoy harta.
Quiero tomar otros rumbos
y acoger, alas abiertas,
al viento fresco y cansado
de tanto seguirme el paso.
Quiero el índigo del vuelo
del que no existe regreso
porque una vez que se muta
ya no es posible olvidarlo.
domingo, 27 de diciembre de 2009
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2 comentarios:
Lilyán, un bello poema para asumir la expulsión de la tristeza y emprender nuevos rumbos en pos de la alegría.
Soporto bien a la tristeza cuando viste el traje de la nostalgia, pero hay que hacer lo que tú cuando decide ser nuestra sombra. ¡Te deseo el vuelo azul, despliega tus alas! ¡Éxitos!
Gracias, Andrés! En esas andamos... practicando el vuelo, aprendiendo de las caídas, sacudiéndose las rodillas y volviendo al intento... ¡va de nuevo!
Saludos afectuosos!
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